Postgrado en Marketing Online Comunicación y marketing digital

Universitat Autònoma de Barcelona

Web apps, Mobile apps y Apps híbridas

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Siempre que hablamos de dispositivos móviles pensamos en dos cosas, las apps y las páginas web adaptadas. Es decir las aplicaciones nativas que podemos encontrar en los respectivos markets y las aplicaciones Web adaptadas a los dispositivos móviles, pero en realidad hay un tipo más, las aplicaciones hibridas, aquellas que son aplicaciones Web y están dentro del market.

Las aplicaciones Web son fáciles de definir, son aquellas que se ejecutan en un servidor externo a nuestro dispositivo y están adaptadas a las necesidades de él. Por ejemplo, GMail ofrece un Web app adaptada al navegador del dispositivo con el que lo visitemos. Estas aplicaciones tienen varios inconvenientes:

– Necesitamos obligatoriamente conexión a Internet.

– Debemos usarla desde el navegador web. Esto significa que no podemos acceder a gran parte de las funcionalidades del dispositivo ya que están dentro del navegador.

– No podemos llegar a ellas desde los markets, que son los sitios donde los usuarios suelen buscar sus aplicaciones

Por otro lado, nos encontramos que su desarrollo es mutiplataforma (desde el PC a cualquier dispositivo táctil) siempre que respetemos los principios de diseño AWD o RWD. Además, el tiempo de desarrollo es mucho más bajo ya que solamente se desarrolla una sola aplicación y se va variando la visualización.

Esto también redunda en la facilidad para corregir errores y sacar nuevas versiones ya que no hace falta distribuirlas y esperar que los usuarios actualicen: una vez publicado en el servidor todos los usuarios utilizarán la misma versión.

En el otro extremo tenemos las aplicaciones nativas. Estas son las que se desarrollan con el lenguaje de programación específico de cada plataforma (iOS, Android, BlackBerry, Windows, FirefoxOS, etc.).

Este tipo de desarrollo nos permite:

– Ejecutar aplicaciones que pueden no necesitar conexión a Internet obligatoriamente.

– Acceder a todos los elementos del teléfono (dentro de unos límites) por lo que pueden tener funcionalidades complejas (por ejemplo, detectar los movimientos con los sensores del teléfono).

– Deben publicarse en los markets por lo que tendrán mayor visibilidad.

Pero, ¿cuáles son sus inconvenientes? Uno de ellos es que la publicación en el market está supeditada a la aprobación por parte de los gestores del mismo, por lo que puede no publicarse por no ser adecuada (protección del menor, seguridad, etc.) o por entrar en conflicto con servicios integrados en el teléfono.

Además, cada actualización implica que el usuario debe dar su permiso y que la actualización funcione en su versión de Sistema Operativo (no es lo mismo Android 3.2.3 que 4.4 o iOS 5 que 8). Por lo que tendremos usuarios con diferentes versiones de nuestra aplicación. Por último (muy importante), es que se debe desarrollar la aplicación desde cero para cada plataforma. Es decir, si publicamos en dos plataformas en realidad estamos haciendo dos aplicaciones. Si a esto le sumamos el problema del versionado podemos ver que es complejo el control de todos los desarrollos y el determinar el comportamiento de los usuarios.

En un punto intermedio de estos dos extremos se encuentran las aplicaciones híbridas. Son aplicaciones desarrolladas con tecnología Web (HTML/CSS y sobretodo JavaScript) que se empaquetan y se publican en el market. Esto puede ir desde simples contenedores de un navegador a aplicaciones completamente desarrolladas en JavaScript sin conexión a Internet. Como puntos a favor tienen:

– Independencia de plataforma. Al utilizar estándares Web se desarrollan una vez modificando la visualización si es necesario. Los sistemas correspondientes se encargan de convertirla a una app que se pueda publicar en un market.

– Al desarrollar una sola vez mejoramos el tiempo de desarrollo y el coste asociado.

– Pueden obtenerse desde los markets.

Por otro lado, tienen inconvenientes grandes. Por ejemplo, los tiempo de ejecución y carga no se pueden comparar a los de una app nativa y tampoco pueden llegar a explotar todo el potencial de dispositivo (están limitados por el framework de desarrollo y las posibilidades que ofrezcan). También existen problemas de seguridad si no se desarrolla correctamente, ya que estamos poniendo todo el desarrollo en HTML/CSS/JS dentro de un teléfono.

Alguien con conocimiento puede entender este código y extraer información valiosa (en una Web app la parte de seguridad se gestiona desde el servidor que queda fuera del alcance del usuario).

Y entre todas estas opciones, ¿con cuál me quedo? Como siempre depende de lo que necesitemos. Si lo que queremos es una app complementaria a nuestro sitio podemos trabajar con web apps. Si por el contrario es una app completamente diferente con necesidades muy concretas lo mejor es un desarrollo nativo. Y si lo que queremos es un desarrollo rápido para una campaña concreta y que no tenga requerimientos complejos, mejor las hibridas.

Esta guía es muy vaga, ya que… ¿Cómo determinamos si algo no puede evolucionar y convertirse en una app de uso intensivo? ¿Cómo determinar si el usuario necesita tener siempre la misma versión? Por suerte, siempre podemos pasar de una versión a otra con relativa facilidad, eso sí, con su coste asociado.

Otra alternativa, es pensar qué queremos hacer con nuestro usuario. Hay una corriente que dice que para usuarios ocasionales lo mejor son las web app y para la fidelización las apps nativas. Pero esto es tema de marketing.

 

* Más información del Postgrado en Comunicación y Marketing Digital

Alfredo Ruiz

Experto en estrategias de comunicación y contenidos para empresas y personas. Especializado en posicionamiento de marca, Content Marketing y mejora de Currículum. Autor de “Guapos y pobres” y otros libros inclasificables. Apasionado de la divulgación y la comunicación. Más sobre mí en www.madeinalf.com/home


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