Postgrado en Marketing Online Comunicación y marketing digital

Universitat Autònoma de Barcelona

¿Qué retos para nuestra privacidad implica Internet?

La preocupación por la privacidad viene de lejos (el censo, el DNI, los movimientos de nuestra VISA…), pero con Internet ha adquirido una nueva dimensión. Realmente, que alguien pueda cruzar nuestros datos sobre dónde estamos, con quién, qué compramos, qué leemos, qué vídeos vemos, etc., es una capacidad que hasta ahora no había estado al alcance de nadie.

La realidad es que nuestro rastro digital se acumula constantemente con más detalle del que podríamos pensar y que pocos controlan de forma exhaustiva los datos que ceden (también es cierto que numerosas plataformas no lo ponen nada fácil para desuscribirse a ellas y/o gestionar la privacidad de nuestros datos). Además, a menudo no existe un marco legal definido que nos proteja contra el uso fraudulento de nuestra información por lo complicado que resulta establecer una línea divisoria entre lo legal e ilegal, y porque aún más complicado es establecer leyes que trasciendan las delimitaciones geográficas.

También el baremo que cada uno hace de su propia privacidad es muy diferente: la información que a unos les parece privada otros la comparten sin pudor. En cualquier caso, podemos asegurar que la mayoría de usuarios no son 100% conscientes del uso que eventualmente otros podrían dar a la información compartida vía web: quizás ya sabemos que ciertas imágenes en Facebook podrían perjudicarnos para conseguir un hipotético puesto de trabajo pero quizás nunca hemos pensado que esa información también podría perjudicarnos frente a compañías de seguros, bancos, timadores y adivinos.

¿Sabías que la foto que subes a tu perfil de Facebook puede incluir datos de geolocalización si la has hecho con tu móvil? ¿Sabes que cualquiera podría descargarla y saber dónde vives?

Ciertamente, este nuevo escenario nos obliga a estar formados e informados, y en cualquier caso debe aumentar la conciencia que tenemos en relación a la gestión de la información personal que compartimos o cedemos. Por ejemplo…

– Conociendo las plataformas que utilizamos, desde las condiciones de uso que aceptamos hasta las opciones que tenemos para gestionar nuestra privacidad.

– Aprendiendo y aplicando consejos básicos de seguridad para no caer en prácticas fraudulentas.

– Preocupándonos regularmente por la gestión de nuestra identidad digital (empezando por buscarnos en Google para ver qué información aparece sobre nosotros).

Una manera más sencilla de enfocar este conflicto es seguir un sencillo consejo: no publiques nada que gritarías en una sala llena de desconocidos. La ciberantropóloga Danah Boyd explica que en el mundo real la privacidad viene por defecto y la publicidad tienes que provocarla; en cambio, en Internet es al revés. Lo que tienes trabajar es tu privacidad. El problema es que actualmente pocos son conscientes que explican su vida en público y de las posibles consecuencias.

Alguien dijo que necesitamos un Chernóbil de la privacidad para que empecemos a preocuparnos por ella.

* Más información del Postgrado en Comunicación y Marketing Digital

Alfredo Ruiz

Experto en estrategias de comunicación y contenidos para empresas y personas. Especializado en posicionamiento de marca, Content Marketing y mejora de Currículum. Autor de “Guapos y pobres” y otros libros inclasificables. Apasionado de la divulgación y la comunicación. Más sobre mí en www.madeinalf.com/home


1 comment

Hector » 4 Oct 2017 » Reply

Teno conciencia de los riesgos… Pero igual Internet es una herramienta muy estrategica para propocitos MUY BUENOS Y TAMBIEN MUY MALOS…Uno es el que elige…

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